Al grano: Andalucía sin metformina

Por: José María López Alemany / Director. División de Consultoría de Wecare-u.
sábado, 20 de septiembre de 2014 / 9:58
Alguien podría pensar que lo que ha ocurrido durante la semana pasada en Andalucía es una anécdota. Para mí, el hecho de que un medicamento como la metformina no pueda encontrarse en toda Andalucía durante al menos tres-cuatro días, lejos de tratarse de algo sin importancia, debería ser causa suficiente para actuar contra el elemento que ha hecho posible dicha disfunción en la prestación farmacéutica. Como todos ustedes se imaginarán, ese elemento no es otro que las subastas de medicamentos. Por ese motivo, si el fin de las subastas no llega por parte de la Junta de Andalucía motu proprio, el Ministerio de Sanidad debería aprovechar esta situación para volver a la carga y tendría un argumento adicional para acabar con el sistema por motivos de Salud Pública. Mucho más serios, por supuesto, que la invasión de competencias recurrida.
La, por desgracia, frecuente falta de abastecimiento de medicamentos adjudicados en las subastas había sido cubierta habitualmente por las existencias de medicamentos del mismo principio activo aunque de otros laboratorios. Hasta ahora. En esta ocasión, a saber por qué circunstancias, ninguna de las distribuidoras más arraigadas en la comunidad andaluza tenía existencias de ningún medicamento de metformina 850 mg. Ni de Aurobindo, compañía adjudicataria, ni del resto de compañías.
En un escenario lógico, cuando a un laboratorio se le expulsa de un área geográfica, lo normal sería que no destinara ni una sola unidad de producto a dicha zona. ¿Para qué, si no la podría vender? No obstante, a lo largo de los dos años y medio que llevamos de subastas, ha sido algo habitual que las compañías de genéricos líderes en el sector, hayan continuado suministrando a las distribuidoras producto subastado. El objetivo sería captar alguna venta no prevista en caso de los frecuentes casos de desabastecimiento que se producen en las subastas de Andalucía, así como parte del mercado privado.
La semana pasada no fue así, al menos en el caso de la metformina. Ningún almacén mayorista tenía en sus instalaciones ni un solo envase de metformina de cualquier laboratorio. Cero. Una situación que alguna farmacia pudo solventar tras no pocos quebraderos de cabeza, especialmente durante la guardia del fin de semana, con producto mediante un operador logístico que lo llevó desde fuera de Andalucía. Eso sí, tres o cuatro días más tarde.
No sé si la situación creada estos días se debe a algo puntual, por pura coincidencia, o tiene lugar porque las compañías de genéricos han decidido dejar de perder fuerzas y recursos recogiendo esas migajas que dejaban las adjudicatarias de las subastas. En cualquier caso, me parece un toque de atención muy importante, que no debería pasar desapercibido ni para el sector ni para las administraciones.
La semana pasada, los pacientes empezaron a enterarse de lo que de verdad está pasando en Andalucía. Hasta ahora, los farmacéuticos habían evitado que notara nada. Si la situación vuelve a repetirse y más principios activos dejan de estar abastecidos, miles de pacientes podrían quedar sin sus tratamientos.
Lo hemos dicho en múltiples ocasiones: las subastas son malas en sí, pero si además no pivotan sobre compañías que puedan asegurar el correcto abastecimiento, los riesgos se incrementan. Y si encima, no se permite a las farmacias sustituir los medicamentos subastados porque no se les paga, mucho peor. Puesto que nada obliga a las compañías de genéricos a seguir invirtiendo dinero en surtir con producto que no se va a vender, lo que no puede querer el Servicio Andaluz de Salud (SAS) es tener todo: los productos subastados y los ingresos (escasos) que le dan, y la seguridad de que los pacientes estarán atendidos gracias al esfuerzo de las compañías a las que ha expulsado del mercado.