Argentina: Especialistas locales analizan la estrategia de usar medicamentos contra el Sida de manera preventiva

BUENOS AIRES, agosto 5: La recomendación de uso preventivo de la medicación antirretroviral fue parte de la agenda de especialistas de todo el mundo, que se reunieron recientemente en Australia. A nivel local, hay cautela por la idea, ya que debe balancearse con la posible toxicidad, los efectos secundarios y el costo de los fármacos. Los estudios internacionales muestran los buenos resultados de la iniciativa.

En el marco de la 20º Conferencia Internacional de Sida, que se celebró en Australia hace unos días, analizó la actualidad de la enfermedad, las estrategias para prevenirla y las mejoras formas para tratarla. Entre los temas de la agenda de los miles de médicos y funcionarios que asistieron al cónclave fue una recomendación para usar medicamentos antirretrovirales de forma preventiva, para evitar contagios. El objetivo es bajar el riesgo de contagio en algunas relaciones peligrosas. En la Argentina, especialistas locales analizaron este nuevo uso de los fármacos, y se mostraron cautos con la medida. Los otros temas tratados en un encuentro considerado trascendental.

Desde hace un tiempo la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un posible uso preventivo de la medicación antirretroviral. El objetivo es que los hombres que, sin ser VIH positivos, tienen sexo con hombres y que no utilizan el preservativo de manera consistente “consideren tomar medicamentos antirretrovirales como un método adicional para prevenir la infección por VIH”, además del preservativo. La idea generó debate en Australia, y entre los especialistas argentinos no hay una idea única del tema.

Según le relató al diario Página/12 Omar Sued, director de investigaciones de la Fundación Huésped, durante la conferencia australiana “se presentó un estudio efectuado en Francia mostrando que, en personas que tomaban el medicamento (llamado Trubada) por lo menos cuatro días por semana, se lograba protección”. De todos modos, “esa perspectiva debe balancearse con la posible toxicidad, los efectos secundarios y el costo”.

“En Estados Unidos este tratamiento preexposición está aprobado como estrategia preventiva: cualquier médico infectólogo puede recetar el medicamento en función del perfil de riesgo del consultante”, dijo Sued. “Por ejemplo, una trabajadora sexual trans que tuviera 12 o 15 relaciones por día de las que una o dos son sin protección, podría llegar a beneficiarse. En la Argentina, como en la gran mayoría de los países, el Ministerio de Salud no prevé hasta ahora incluir el tratamiento preexposición en el vademécum gratuito”, dijo.

Por su parte, Rubén Marone, coordinador del área salud de Nexo Asociación Civil, fue menos entusiasta con la recomendación de la OMS. Para el especialista, “si una persona no usa preservativo y tiene sexo compulsivo, no es probable que esté dispuesta a cumplir la condición de tomar una pastilla todos los días como prevención, sobre todo cuando empiece a experimentar los efectos colaterales, que han disminuido pero no se han eliminado en estas drogas”.

“No hay que olvidar que la mayor vulnerabilidad de poblaciones como la de HsH se vincula con la dificultad de acceso al sistema de salud. Efectivamente, la prevalencia de VIH es elevada: se mantiene entre el 10 y el 12 por ciento desde hace 14 años, cuando empezamos a hacer investigaciones”, remarcó.

Desde hace unos años la idea de usar los antirretrovirales de forma preventiva para evitar contagios de VIH. Así, un trabajo publicado en la revista New England Journal of Medicine ha puesto de manifiesto que la terapia diaria oral con Truvada (una combinación de emtricitabina y tenofovir) es capaz de reducir en un 44 por ciento el riesgo de infección en varones homosexuales no seropositivos.

La investigación se llevó a cabo en casi 2.500 hombres y 29 mujeres transexuales (nacidas varones) de edades comprendidas entre los 18 y los 67 años que mantenían habitualmente relaciones con otros hombres y que procedían de Sudáfrica, Tailandia, Perú, Ecuador, Brasil y Estados Unidos. De forma aleatoria, cada participante fue asignado o bien a un grupo en el que debía tomar diariamente una pastilla de Truvada (Gilead), o bien a un grupo en el que la terapia consistía en un placebo.

Además del tema medicamentos, en la conferencia internacional se habló de una variedad de temas sobre la actualidad del Sida, en especial la estrategia bautizada “90-90-90”, es decir, que al menos el 90 por ciento de quienes están infectados lo sepa; de que, de quienes lo sepan, por lo menos el 90 por ciento se trate, y de que, de quienes se traten, por lo menos el 90 por ciento logre un nivel de virus mínimo, indetectable.

“Si se logra, el HIV/Sida habrá dejado de ser un problema de salud pública, porque las trasmisiones del virus caerán”, afirmó Pedro Cahn, ex presidente de la Sociedad Internacional de Sida.

Al final del encuentro, los participantes suscribieron a la denominada Declaración de Melbourne, que incluye la no discriminación de Sida, y que denunció la “criminalización del VIH” y la homofobia en países como Uganda y Rusia. También se promovieron los nuevos tests rápidos que permiten diagnóstico inmediato y se debatió una controvertida propuesta para que personas no infectadas que se exponen a situaciones de riesgo tomen antirretrovirales como preventivo. Además, se presentaron nuevos medicamentos, más fáciles de tomar y con menos efectos secundarios, que corroboran la transformación del VIH/Sida en una enfermedad crónica tratable, pero la cura definitiva todavía está lejos.