España: Hospital prepara fármacos con un robot

MADRID, junio 18: El Hospital Clínico San Carlos, de Madrid, es el único de España en preparar la quimioterapia de sus pacientes con un robot. Su nombre es APOTECAchemo y aporta seguridad y precisión en la preparación del tratamiento.

Desarrollado e implantado en Italia hace varios años, y después de desembarcar en varios países europeos, ahora llegó a España. El robot APOTECAchemo comenzó a funcionar por primera vez en un hospital de Madrid para revolucionar la forma de elaboración de los tratamientos de quimioterapia. «Es un robot que está desarrollado exclusivamente para servicios de farmacia hospitalaria y cuya misión es elaborar los citostáticos en bolsas, jeringas y en bombas elastoméricas.

Tiene tres grandes ventajas: aporta seguridad (tanto para el paciente como para el manipulador/trabajador), máxima precisión en las preparaciones; y cien por cien de fiabilidad en la trazabilidad del producto (se sabe en todo momento en qué fase se encuentra el proceso desde el principio al final)», explica Lourdes Arias, jefa del servicio de Farmacia del Clínico San Carlos, el hospital que estrenó esta innovación tecnológica en España.

Este robot necesitó un periodo de pruebas de entre cinco y seis meses de duración hasta que por fin pudo ponerse en marcha. En un año realizó alrededor de 6.000 preparaciones. «Esperemos que sean muchas más en un corto plazo de tiempo, ya que estamos en fase de optimización del mismo», desvela la galena. Su funcionamiento es más sencillo de lo que pueda parecer.

Lourdes Arias lo explica con detalle: «El proceso es el siguiente: el oncólogo hace una prescripción médica electrónica, ya que este tipo de pacientes que reciben ¨quimio¨ necesitan medidas muy precisas en función, fundamentalmente, de su peso. Después, estas medidas las recibe el farmacéutico que las comprueba y les da el visto bueno tras cotejar que son correctas las dosis. Una vez validadas, estas últimas son enviadas al robot APOTECAchemo. Una unidad externa de éste es el que da las órdenes para cada paciente de manera individualizada y, a su vez, hay unas enfermeras (que han recibido una exhaustiva formación previa de la máquina) que están pendientes del manejo y el control de las órdenes del robot. De este modo, la trazabilidad del producto está asegurada del principio al final. Estamos hablando de que el porcentaje de error es mínimo, con todo lo bueno que ello conlleva».

CHEQUEO MILIMÉTRICO

Todo está controlado y chequeado al milímetro: la identificación del paciente y de los productos (el medicamento y el suero en el que irá diluido el medicamento); el citostático, gracias a una doble lectura por código de barras y fotografía (previamente parametrizada en el robot antes de empezar a usarlo); y la dosis, gracias a una doble pesada para que no haya posibilidad alguna de cometer un error que podría ser lapidario.

De hecho, para mayor seguridad, antes de empezar a utilizar el robot se tienen que validar los medicamentos con él. «Se le hace un inventario con calidades a nivel de pesada, densidades y de fotografía», desvela la doctoras Arias.

Por último, también es importante destacar que el APOTECAchemo aporta mucha más seguridad a los empleados. Al ser un sistema robotizado, en todas las fases del proceso se minimiza el riesgo de exposición a los citostáticos.

La elaboración de los medicamentos está automatizada y se realizada en una zona aislada donde el personal jamás puede tener contacto alguno con ellos. Además, el robot realiza el posicionamiento y sellado automático de los contenedores de residuos tóxicos en una zona cerrada.
De este modo, los profesionales minimizan los riesgos de toxicidad ya que nunca están en contacto directo con los fármacos. Su exposición a los residuos ha desaparecido en su totalidad. En definitiva, pacientes y trabajadores obtienen un beneficio.

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