España: Siete de cada diez conductores se han puesto al volante tras tomar medicamentos

  • Alrededor de un 5% de los accidentes de tráfico está relacionado con la ingesta de fármacos que influyen en la capacidad de concentración

  • J. LUIS ÁLVAREZ |  MADRID

La Dirección General de Tráfico (DGT) ha redoblado la vigilancia después de comprobar que el 12,1% de los conductores presentan consumos recientes de drogas y/o alcohol, según el estudio Druit’13. A la ingesta de narcóticos ilegales y bebidas que interfieren la capacidad de concentración al volante se suma que el 70% de los conductores confiesa que alguna vez ha circulado con un vehículo tras haber consumido fármacos, según una encuesta de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc).

Los antiinflamatorios son las medicinas legales que los conductores consumen con más frecuencia antes de ponerse en marcha con su vehículo, tal como recoge este estudio realizado para averiguar el grado de conocimiento existente sobre fármacos y seguridad vial. Según la Semfyc, se estima que alrededor del 5% de los accidentes de tráfico están causados por el consumo de medicinas.

«La somnolencia y el mareo son los efectos secundarios más citados por los conductores, así como la sedación, la amnesia, la dificultad de concentración o la alteración de la función muscular», según explica Miguel Ángel Hernández, médico miembro del Grupo de Trabajo de Fármacos de la Semfyc. En menor medida, los conductores también apuntan haber sufrido otros efectos secundarios como confusión, desorientación, alteraciones de la percepción (alucinaciones), trastornos de la visión, vértigo, hipotensión o hipoglucemia.

Este experto alerta de que las personas que padecen enfermedades alérgicas y que, por tanto, consumen antihistamínicos durante periodos relativamente prolongados de tiempo «tienen un mayor riesgo de sufrir habitualmente somnolencia, especialmente si consumen los de primera generación. Por ello, el médico debe elegir los que menos afecten la capacidad para conducir en función de la actividad habitual del paciente».

Efectos desconocidos

En la mayoría de los casos los pacientes desconocen el efecto del medicamento en la conducción. De hecho, como asegura el doctor Hernández, «sólo un 30% consulta con su médico sobre los posibles efectos secundarios que puede tener el tratamiento en la realización de sus actividades diarias, entre las que se encuentra conducir». Este facultativo reconoce que entre los profesionales sanitarios «tampoco se ha prestado excesiva atención a este aspecto» y resalta que llama la atención el dato de que casi la mitad (46,7%) de los conductores consulta los posibles efectos secundarios en internet.

Miguel Ángel Hernández apunta que detrás de los siniestros mortales están, en la mayoría de las ocasiones, los psicofármacos, como pone de manifiesto el informe del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses de 2013 sobre fallecidos en accidentes de tráfico. En aquellos siniestros en los que se detectaron sólo medicamentos (no en los que se combinaron con alcohol y/o drogas), el 81% de los casos se trataba de personas que tomaron benzodiacepinas solas o en combinación con otros fármacos.

El especialista recuerda que el médico de familia «está en una situación inmejorable para detectar posibles riesgos e informar a los pacientes, especialmente los que toman psicofármacos (aproximadamente un tercio de los enfermos de atención primaria tiene trastornos del estado de ánimo) y los pacientes polimedicados, fundamentalmente por las interacciones entre medicamentos».