Los fármacos importados aún dominan mercado boliviano

Por July Rojas Medrano – Los Tiempos

Importaciones de productos medicinales y farmaceúticos. - Redacción Central  | Los Tiempos

Importaciones de productos medicinales y farmaceúticos. – Redacción Central | Los Tiempos

La importación de medicamentos en los últimos cinco años en Bolivia fue aumentando entre 20 y 40 millones de dólares en cada gestión. Según el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE),  en 2013 se alcanzó los 170,2 millones de dólares y de acuerdo a los datos de los primeros meses del 2014 esta cifra tiende a subir.

El IBCE realizó un cuadro estadístico desde el 2009 hasta la fecha sobre las importaciones de medicamentos según país de origen, con los datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

La gestión  2009 cerró con la importación de medicamentos con 4.931.088 kilogramos haciendo un total de 102,3 millones de dólares. El año pasado, esta cifra fue superada con 68,1 millones dólares por la compra de los productos farmacéuticos de otro países.

Según el presidente de la Asociación Latinoamericana de Industrias Farmacéuticas y gerente de Laboratorios Crespal, Raúl Crespo, de 2008 a 2013, el número de empresas importadoras de medicamentos creció en 100 por ciento, llegando a las 513.

“Las excesivas facilidades y condiciones que la legislación nacional ofrece para la apertura de empresas importadoras de medicamentos, en forma comparativa a las exigencias técnicas que los Gobiernos de países vecinos, han permitido un acelerado crecimiento de este sector”, dijo.

En contraposición, Crespo, asegura que en la actualidad funcionan legalmente en el país 24 laboratorios industriales farmacéuticos privados nacionales.

Crespo aclara que la apertura de estas empresas está sujeta al cumplimiento de una serie de requerimientos y condiciones técnicas, las cuales deben ser certificadas y acreditadas a tiempo de su apertura para garantizar la efectividad y calidad de los medicamentos nacionales.

Sin embargo, el exviceministro de Salud Martín Maturano explica que si bien el país importa productos farmacéuticos también existen casos de laboratorios que exportan algunos fármacos debido a que lograron conquistar algunos mercados a nivel internacional.

“De acuerdo a los últimos reportes que tenemos, la importación ha disminuido en el tema de medicamentos. Hablando en volumen, hubo una reducción de cerca el 15 por ciento. Eso se puede explicar, puesto que los fabricantes, los laboratorios bolivianos están produciendo mas medicamentos, es decir, que sale un medicamento novedoso en el exterior y nuestros laboratorios tienen la capacidad inmediata de reproducirlo”, asegura.

Competencia inequitativa

Crespo agrega que existe una competencia desleal con las importadoras de medicamentos debido a que en el país existe una apertura generalizada del mercado, configurada, por una parte, por aranceles inexistentes, es decir, 0 por ciento para los productos acabados. A esto se suman las escasas exigencias y requisitos técnicos que la normativa farmacéutica impone a la apertura de empresas importadoras en el rubro, “prácticamente, permite y facilita  la importación de todo tipo de productos farmacéuticos sin excepción alguna”.

Sin embargo, la situación cambia completamente cuando los laboratorios bolivianos quieren exportar sus productos, porque se encuentran con una serie de requisitos y barreras legales que les impide introducirse en el mercado del exterior.

“El medicamento importado por las condiciones señaladas  genera una competencia inequitativa a la industria nacional, que debe ser corregida en premio a la inversión nacional”. En este sentido, explica Crespo, se ha solicitado a las autoridades de Gobierno que se equiparen las condiciones de apertura de nuestro mercado en favor de la producción nacional, no cerrando ni prohibiendo la importación, sino estableciendo las mismas condiciones que señalan a la importación de medicamentos los principales países que exportan al nuestro, como Chile”.

Crespo apunta que también existen las denominadas “importadoras luciérnaga”, que sólo aparecen en momentos de las más importantes licitaciones y a bajo precio.

CONTRABANDO DE MEDICAMENTOS

De acuerdo con el Ministerio de Salud, en el tema del contrabando de medicamentos, se ha mejorado en la vigilancia. Por lo tanto, esta actividad ilícita habría sufrido un disminución significativa. Sin embargo, para las empresas nacionales de medicamentos, el contrabando y, sobre todo, la falsificación de medicamentos en Bolivia es real, existe y es peligrosamente creciente y se perfila con mayor intensidad en el oriente y sud del país.

En los cuatro primeros meses de este año, el Servicio Departamental de Salud (Sedes) de Cochabamba sancionó a 66 establecimientos, entre farmacias e importadoras de medicamentos, por incurrir en errores en la venta de los productos para la salud.

Producto de los constantes operativos que llevan adelante las autoridades de salud, se decomisó cerca de una tonelada de medicamentos expirados que fueron retirados del mercado.

CHILE CUBRE EL 25%

En Bolivia, el principal país de origen de los medicamentos es Chile, de donde se  importa el 25 por ciento. Anualmente, la industria farmacéutica de Chile vende a Bolivia medicamentos por más de 20 millones de dólares. El otro 30 por ciento proviene de otros países vecinos, como Argentina, Paraguay, Colombia, Uruguay, Perú y Brasil.

El 25 por ciento de productos de mayor tecnología y especialidad tiene origen en países industrializados como Alemania, Estados Unidos, Francia, etc., y el restante 20 por ciento en forma creciente viene de países de origen asiático.

SERÁ UNA EMPRESA BOLIVIANO CUBANA

Fábrica estatal producirá medicamentos naturales

El exviceminsitro de Salud Martín Maturano informa que hasta mayo de este año, cuando todavía ocupaba ese cargo, la fábrica de medicamentos estatal tenía el objetivo de ingresar al mercado con la producción de medicamentos tradicionales que  tiene potencialidad en el país.

“Tenemos mucho avance en preparados ancestrales, como pomadas, parches, ungüentos, jarabes que básicamente se preparan con lo que son las plantas medicinales y eso, coordinando con lo que es la química farmacéutica, sin duda puede dar mejores resultados. Podemos tener preparados, productos farmacéuticos más completos que se adecuen a las patologías más frecuentes y de esta manera  tener el mercado correspondiente en el país”, explica.

Después de que el presidente Evo Morales anunciara los avances en la creación de la empresa boliviano cubana como fábrica de medicamentos, el sector Industria Farmacéutica Boliviana pidió que esta nueva entidad se dedique exclusivamente a elaborar medicamentos que para su producción requieran de alta tecnología, como son los oncológicos retrovirales, vacunas y productos para las denominadas enfermedades olvidadas.

Según se conoce, la demanda nacional por esos productos mencionados es creciente, particularmente en los índices del cáncer infantil, la población infectada del VIH y los enfermos trasplantados, quienes están sometidas directamente a medicamentos importados, por lo que  en la mayor parte de los casos deben hacer frente a precios elevadísimos o quedarse a la espera de donaciones internacionales.

Por lo tanto, la nueva planta de medicamentos estatal debería  proyectarse en esa dimensión.

Pedido

El gerente General de Laboratorios Crespal, Raúl Crespo, recuerda que el  Gobierno en reiteradas oportunidades indicó que el Estado boliviano alentaba la inversión privada nacional que atendía el consumo y necesidades nacionales y que sólo invertiría en aquellos sectores estratégicos no atendidos por la inversión privada nacional,

“En ese sentido, mantenemos la esperanza y la confianza en nuestras autoridades en sentido de que este proyecto se perfilará en el sentido sugerido”, declara Crespo afirmando que la empresa privada seguirá invirtiendo en la elaboración de productos farmacéuticos.

FÁRMACOS ESENCIALES 

Producción nacional cubre el 80% de las necesidades

Según el gerente de Laboratorios Crespal, Raúl Crespo, la industria farmacéutica nacional cuenta actualmente con la capacidad instalada y técnica para cubrir el 80 por ciento de los medicamentos previstos de la Lista Nacional de Medicamentos Esenciales (Liname), requeridos por los entes gestores de la seguridad social de corto plazo a nivel nacional y 70 por ciento de las necesidades de medicamentos de la población en el mercado privado de medicamentos (farmacias).

“Pese a problemas como el contrabando, la falsificación de medicamentos existentes en el país y sobre todo, a pesar de la indiscriminada e inequitativa  apertura del mercado nacional a productos extranjeros importados, la industria farmacéutica nacional sigue apostando por el desarrollo productivo del país, dice Crespo.

El representante de las industrias farmacéuticas latinoamericanas asegura también que este sector invirtió 95 millones de dólares en los últimos cuatro años, es decir, un equivalente al 6 por ciento de toda la inversión privada nacional en 2012.

Este proyecto de reconversión y modernización productiva se perfila para 2014 y 2015 con nuevas inversiones estimadas en otros 30 millones de dólares.

“Debo anotar,  que en la práctica, los únicos medicamentos que no podemos por el momento ofrecer a la población boliviana son los llamados de efecto terapéutico estrecho, los cuales requieren de una muy alta y costosa  tecnología para su producción, tales como oncológicos, retrovirales, vacunas”, explica.

A pesar de que la Constitución Política del Estado (CPE) protege la industria nacional, tanto el Gobierno como las instituciones públicas no adquieren fármacos nacionales.

El capítulo V de los Derechos Sociales y Económicos, sección II referido al Derecho a la Salud y a la Seguridad Social de la Constitución, Artículo 41 parágrafo II señala que: “El Estado priorizará los medicamentos genéricos a través del fomento de su producción interna y, en su caso, determinará su importación”.

Sin embargo, el Gobierno asegura que la industria nacional tiene prioridad en las licitaciones para la compra de medicamentos destinados a las entidades de salud pública y de seguro social.