Soberanía y producción artesanal de medicamentos

Por: Eduardo Samán

No es nostalgía inutilmente ni ganas de regresá, se trata sencillamente que hay que ponerse a pensá, si hemos sido incompetentes pa’ afrontar la novedad”

Gino González

Esta patria es conuquera

Es fácil entender la situación de falta de soberanía farmacéutica; en el momento que un país importa la totalidad de sus medicamentos como productos terminados y cuando además no puede decidir que traer y de donde hacerlo, entonces visualizamos claramente la ausencia de autodeterminación. Lo extremadamente opuesto, la absoluta soberanía, la inferimos en el tiempo que una nación tiene la potestad de determinar que medicamentos consumir, sin influencia foránea, y pueda fabricarlos desde la materia prima e insumos producidos localmente con el empleo de utensilios propios. Un ejemplo ilustrativo es cuando preparamos una infusión a partir de una planta medicinal cultivada en nuestro huerto y servida en una totuma o tapara1.

Una Fórmula Magistral es un medicamento destinado a una persona o animal, oportunamente hecho por el farmacéutico, conforme a una prescripción facultativa que detalla las sustancias medicinales y preparada según el arte y la técnica. En la elaboración de las fórmulas magistrales está la esencia de la profesión farmacéutica.

El período posterior a la Segunda Guerra Mundial con la “explosión farmacológica” se acelera la industrialización de la producción de medicamentos y con ello se inicia la desaparición de la actividad artesanal, así comienza a surgir la dependencia y la pérdida de soberanía pues había un laboratorio en cada farmacia que fueron desmontados. Esta transformación ha significado un cambio social cuya influencia en nuestros profesionales los ha llevado a resignarse para limitar la escasa elaboración de fórmulas magistrales a los vacíos que deja la industria farmacéutica, renunciando a las ventajas de diseñar y preparar un fármaco a la medida de cada quien en el momento preciso.

El culto a la rentabilidad mantiene la farmacia artesanal al margen de la industria. Pensar que producir medicamentos a pequeña escala no es provechoso es una creencia infundada. En realidad el análisis económico de la actividad se hace fragmentado e ignorando el beneficio social. Nos preguntamos; ¿cómo se despreció en la ecuación del balance entre “fórmulas” y “patentados”? la ventaja de la posibilidad de reducir los efectos secundarios y reacciones adversas en los pacientes cuando singularizamos la preparación del medicamento indicado para una dolencia en la dosis adecuada al peso, estatura, edad y estado general contra la preeminencia económica, para el fabricante, de la estandardización industrial.

El proceso de desaparición de la actividad artesanal no es un fenómeno espontáneo, sino que está claramente definida la intervención de tres factores que responden a ciertos “intereses económicos”; a) Deficiente formación universitaria de farmacéuticos y médicos, b) Dificultad para el acceso a algunas materias primas y c) Regulaciones y normativas sanitarias restrictivas.

Recientes reformas curriculares en los pensum de las Facultades de Farmacia y Medicina, promovidos por organizaciones internacionales, han resultado en la merma de la formación en galénica de los egresados farmacéuticos y aun más dramático el caso de los jóvenes médicos que hasta ignoran la existencia de las fórmulas magistrales.

Presencia de oligopolios a nivel de distribuidores mayoristas de sustancias químicas y el efecto de las patentes sobre las drogas han sido los aspectos mas determinantes que limitan el acceso a las materias primas para la elaboración de Fórmulas Magistrales. El Dr. Álvaro Luengo Añón, en su artículo2 “La Complicada Situación Actual de las Fórmulas Magistrales!” explica la restricción de la distribución de la sibutramina, sustancia usada en esa época contra la obesidad, por estar amparada por el sistema de patentes.

Realmente quienes han sido determinantes en el intento de acabar con esta actividad profesional han sido las autoridades sanitarias, manipuladas por la gran industria farmacéutica. Una amplia explicación la da Antonio Muro en su excelente artículo3: “¿Por qué quiere Sanidad prohibir la formulación magistral?” publicado en la revista Discovery Salud (nº 53 septiembre 2003). Explica Muro que la estrategia empleada es exigir a las farmacias, para poder elaborar fórmulas magistrales, cumplir casi una normativa similar a la de un laboratorio industrial, requisitos de espacio físico, equipos y condiciones ambientales, así como un complejo sistema documental. Otras acciones tomadas en muchos países ha sido:

1. Campañas de desprestigio a través de los medios de comunicación donde se usan expresiones despectivas hacia las fórmulas magistrales y se presentan como sinónimo de medicación fraudulenta, falsa, mágica o peligrosa.

2. Restringir la preparación de algunos principios activos como fórmulas magistrales aun cuando estos están ampliamente permitidos en presentaciones “comerciales”. Dándole exclusividad a la industria de los fármacos que curan.

3. Limitar la duración de los tratamientos con formulación magistral y el número de principios activos que pueden asociarse en una sola preparación.

4. Prohibir el uso de algunas plantas en la formulación magistral a pesar que sus formas vegetales puedan comercializarse libremente.

Aparte de la soberanía, que ya es bastante, profesionales farmacéuticos,4 que no pueden apartar de su corazón esta actividad, identifican algunas ventajas adicionales de la Formulación Magistral:

a) Tratamiento personalizado; el médico puede prescribir un tratamiento adaptado a las necesidades específicas de cada paciente.

b) Formulación magistral en veterinaria; puede ser adaptada a las necesidades de las distintas especies y sus dolencias específicas.

c) Confianza para los pacientes; estrecha relación humana entre el profesional y el paciente, generando mayor confianza en la medicación.

d) Terapia para pacientes terminales; en los cuidados paliativos para pacientes terminales la inclusión de la Formulación con diferentes dosis y formas farmacéuticas es de vital importancia.

e) Asociaciones terapéuticas; la asociación de principios activos farmacéuticos permite aumentar la adhesión de los pacientes al tratamiento, disminuyendo el número y la frecuencia de tomas de los medicamentos con mejores resultados.

f) Tratamientos para pacientes con enfermedades “huérfanas”; enfermedades poco frecuentes no siempre encuentran el tratamiento en las terapias convencionales, la formulación es una solución para las prescripciones en dosis, de drogas que no existen en el mercado.

g) Soluciones para la falta de medicamentos industrializados en el mercado; la Formulación Magistral puede ser una solución para la falta temporaria ó definitiva, de medicamentos industrializados, que suelen ser retirados del mercado por diversos motivos.

h) Flexibilidad de dosis y de formas farmacéuticas; la formulación magistral ofrece formas galénicas adaptadas a las necesidades de bebés, prematuros, niños, ancianos y pacientes con otras necesidades especiales.

i) Beneficios socio-económicos; los tratamientos personalizados pueden resultar en menos desperdicio de medicamentos, ya que no se elaboran en grandes cantidades por tanto no expiran en la estantería.

En conclusión, esta conyuntura es una buena oportunidad, en Venezuela, para reflexionar acerca de la necesidad de volver a masificar las fórmulas magistrales, en la circunstancia de dificultad que atravesamos en este momento histórico. Actualmente en españa la autoridad sanitaria de la Comunidad Autónoma de Aragón permitieron5 nuevamente la elaboración de fórmulas para mitigar una situación de desabastecimiento, provocado por el chantaje de los laboratorios europeos, de una serie de medicamentos para tratar patologías crónicas.

En el marco de la segunda fase de la ofensiva contra la guerra económica, recientemente anunciada por el presidente Nicolás Maduro, que coloca como prioridad la reactivación de la producción nacional, con soberanía, debemos comenzar apuntando hacia el incentivo de la producción artesanal de medicamentos, ya que se trata de lo mas elemental, esencial y sencillo. Todo principio debe iniciar por la raíz.

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1 Es una vasija de origen vegetal, fruto del árbol del totumo o taparo (Crescentia cujete) que en Colombia, Venezuela y Panamá utilizan generalmente los pueblos originarios, entre otras cosas, para contener líquidos.

3 http://www.dsalud.com/index.php?pagina=articulo&c=693

4 Farm. Julia Bottini, “Ventajas de la Formulación Magistral” http://www.expofarmacia.com.ar/congreso/ponencias/2013/farmacia-magistral.pdf

5La DGA autoriza volver a la fórmula magistral ante el desabastecimiento de varios fármacos. http://www.heraldo.es/noticias/suplementos/salud/2014/05/14/desabastecimiento_medicamentos_las_farmacias_aragon_287538_1381024.html