Reino Unido no cae en la “trampa” de Bayer con su fármaco para el cáncer Xofigo

El National Institute for Health and Care Excellence (NICE) británico, el equivalente a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), se ha posicionado en contra del uso de Xofigo, dicloruro de radio, de Bayer, para el tratamiento de cáncer de próstata. El NICE, no como la AEMPS, incluye factores económicos en sus evaluaciones de fármacos y ha tomado esta decisión porque el laboratorio alemán no ha aportado pruebas sobre cuáles son los resultados del fármaco comparado con otras terapias.

Lo que viene a decir el sistema sanitario británico es de lo más sensato: “no sabemos si vuestro nuevo medicamento es tan bueno como para que lo financiemos con dinero público al considerable coste que nos pedís”.

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Podéis leer en la etiqueta: Peligro: Producto radiactivo.

El precio promedio de cada tratamiento de Xofigo es de uno 40.000 dólares.

Bayer había desarrollado este medicamento junto con la compañía noruega Algeta, a la que el mes pasado compró su parte de los tratamientos de Xofigo por más de 2.103 millones de euros (unos 2.900 millones de dólares).

Esto tiene mucho que ver con lo que os comentaba el otro día en el post La medicalización de la vida es vender pastillas a las personas sanas. Lo honesto y coherente sería que con los nuevos fármacos no sólo se pruebe que son mejores que placebo (sustancia inactiva) u otros medicamentos sino que superan al mejor preparado ya existente.

La AEMPS debería, además de evaluar la relación beneficio-riesgo, que tampoco lo hace, debería de desarrollar un análisis de costes para que el precio de cada medicamento sea justo en función de su verdadera valía y necesidad.

Necesitamos transparencia sobre el proceso de financiación de fármacos. Más si cabe, en plena crisis. Preocupa también y la decisión tomada por el Gobierno británico arroja luz sobre el problema, que esté produciéndose sobrediagnóstico de cáncer de próstata (y, en general, de todos los tipos de cáncer para los que hay medicamentos caros). El sobrediagnóstico conlleva sobretratamiento.

Los intentos de que el Reino Unido le financie un fármaco sin las debidas pruebas de eficacia hay que enmarcarlo en el contexto de pérdidas (o menores ganancias) que sufre el grupo alemán. La delegación española de Bayer facturó durante 2012 en España 765 millones de euros, un 9,2 por ciento menos que en 2011.