Ricardo Fort: Némesis Medica?

En 1970 el sociólogo Iván Illich escribió “Némesis Medica”, una acusación a la medicina de ser una desgracia para  la humanidad, y aunque sus tesis parecieron exageradas en su momento, son moneda corriente hoy en día.

El nombre Némesis es el de una diosa griega que castigaba a los hombres que pretendían ser dioses, usando para el castigo lo mismo que ellos usaban para pretender ser dioses y por tanto superhombres inmortales. De allí que la medicina seria la Némesis del hombre que no acepta su condición, y la muerte, y recurre a la medicina en exceso para superarla, y evitarla.

Ricardo Fort es un ejemplo, pidió a la medicina convertirlo en un superhombre, y como tenía el dinero suficiente, compró todo lo que la medicina podía ofrecer, hasta el exceso, y ese exceso lo terminó matando a los 45 años.

Illich acusó a la medicina de varios males, entre ellos expropiar al hombre su capacidad cultural para enfrentar el dolor, al extremo de que padecer dolor se volvió inmoral, habiendo medicamentos contra el dolor. Pero tomar analgésicos conlleva riesgos varios, y hasta el más popular, la aspirina, aún en bajas dosis, como las utilizadas para prevenir problemas cardiovasculares, pueden producir hemorragias gástricas fatales. El ex presidente Kirchner tuvo al inicio de su mandato una grave hemorragia gástrica por un analgésico para un dolor de muelas, que requirió una semana de hospitalización.

Todo parece indicar que Fort usaba y abusaba de los analgésicos, y esto desencadenó los eventos que llevaron a su muerte.

También como es sabido, casi todos los analgésicos son de venta libre, y raras son las personas que leen las precauciones para su uso, y siendo el dolor el más común de todos los síntomas, no debe extrañar que los analgésicos sean los medicamentos de mayor venta.

El dolor limita la actividad, por tanto los analgésicos la restablecen, pero el dolor al inmovilizar, ayuda, lo mismo que la fiebre, a la curación, por tanto el analgésico y el antifebril, útiles en el momento pueden complicar la curación en los días siguientes, y por lo tanto se tendrá tendencia a aumentar la dosis, una escalada que casi todos hacen. De los analgésicos que se toman de tanto en tanto se pasa al uso continuo, y de los más suaves a los más potentes, en un camino similar al drogadicto.

El problema de los analgésicos es similar al de los antibióticos, y ya existen cepas de gérmenes resistentes a todos los antibióticos conocidos, causado por el abuso de su uso, lo que produce, mediante selección natural, la desaparición de las cepas comunes, y la expansión de las resistentes, y ya se habla de que estamos entrando en la era post antibiótica, donde como ocurría antes de la aparición de la penicilina, muchas infecciones serán mortales.

Creo que ningún médico dudará en suscribir que los medicamentos son peligrosos, y deben usarse con tino, en beneficio del paciente, y también de la especie, pero la medicina es una mercancía que se vende al mejor postor, y haga falta o no, si alguien está dispuesto a pagar por ella, siempre habrá quien la venda. Ricardo Fort estaba dispuesto a pagar lo que fuera, y eso le permitía consumir sin tasa ni medida, del mismo modo que tanta vedette que anda a la búsqueda de cuanta cirugía pueda haber para convertirse en un super mujer.

El deseo de belleza, y el miedo al dolor y la muerte, más el mercado, fogonean el uso y abuso en el consumo de medicina, y si no podemos encontrar la forma de limitarla, quizás termine siendo una Némesis, como lo predijo Illich, y acabe con todos nosotros, tanto más rápido, cuanta más podamos comprar.

*Profesor Titular de Salud Pública – Facultad de Medicina – UNNE