Un fármaco para la psoriasis y también para la diabetes

images (1)Hace aproximadamente una década que en EEUU se utiliza alefacept para tratar la psoriasis y ahora, una nueva investigación ha visto que este medicamento también podría ser beneficioso para la diabetes tipo I, que afecta especialmente a niños y jóvenes (en España, entre tres y cinco personas por cada 1.000).

Según los expertos, probablemente la explicación radique en que ambos trastornos son autoinmunes. Es decir, en el caso de la diabetes, por una especie de ‘error’, el sistema inmunológico ataca a las células productoras de insulina (las beta-pancreáticas) y, por lo tanto, se produce una deficiencia de insulina y una incapacidad para regular el azúcar en la sangre.

En los pacientes con psoriasis, lo que ocurre es que, también por un fallo en el sistema inmunológico, se produce una desregulación de linfocitos T (encargados de luchar contra las bacterias, los virus y otros organismos responsables de enfermedades) y una parte de estos ataca a células sanas de la piel como si se tratara de una herida o una infección.

Entre el arsenal terapéutico existente para tratar esta enfermedad cutánea destacan los llamados fármacos biológicos, uno de ellos el alefacept, “capaces de bloquear las interleuquinas implicadas en la inflamación producida por la acción de los linfocitos T”, explica Raúl de Lucas, dermatólogo del Hospital La Paz de Madrid. En este punto, cabe matizar que alefacept es uno de los primeros biológicos comercializados y, aunque en EEUU se sigue indicando para la psoriasis, “en España sólo se utilizó inicialmente como uso compasivo para la psoriasis grave o severa y, desde que salieron los nuevos biológicos con indicación para el tratamiento de la psoriasis, alefacept prácticamente no se usa para nada (sólo si fracasan los biológicos habituales)”.

Inmunosupresores para la diabetes

En la actualidad, no hay inmunoterapia para la diabetes tipo I, sólo inyecciones de insulina que los pacientes tienen que utilizar el resto de su vida. La idea de tratar esta enfermedad con medicamentos inmunosupresores no es nueva. Ya en 1980 varios grupos de investigación comprobaron los efectos de varios fármacos de este tipo, pero los resultados no fueron muy halagüeños. Los riesgos de esta terapia (al reducir la respuesta inflamatoria, favorecen infecciones más graves -como la tuberculosis-, incluso tumores) superaban los beneficios.

Sin embargo, en los últimos años, señalan los investigadores de este nuevo artículo, publicado en la revista ‘The Lancet’, “este tipo de terapias ha mejorado mucho, tienen un efecto mucho más específico en las células del sistema inmunológico responsables de los trastornos, de forma que preservan las células inmunes que son esenciales para el correcto funcionamiento inmunológico”.

Por esta razón, un equipo de científicos llevada a cabo por los Institutos Nacionales de Salud y la Fundación de Investigación en Diabetes Juvenil, ha desarrollado un ensayo con alefacept en 49 personas con un reciente diagnóstico de diabetes tipo I procedentes de 14 centros clínicos de EEUU.

El momento en el que se diagnostica esta enfermedad, argumenta Edelmiro Menéndez, endocrino del Hospital Universitario Central de Asturias, “la capacidad del páncreas para producir insulina ya es muy pequeña. Sólo les queda un 10% de las células pancreáticas que, de no hacer nada, perderán uno o dos años después”. De ahí que este estudio se centre en los diagnósticos recientes, porque el objetivo de los investigadores es conversar esta pequeña capacidad, lo que hará, tal y como se comprueba en el estudio, “que tengan que ponerse menos insulina, menos episodios de hipoglucemia y que estos sean más fáciles de controlar”.

Menos episodios de hipoglucemia

Mark Rigby y sus colegas, de la Universidad de Indiana y el Hospital infantil Riley (Indianápolis, EEUU), dividieron a los participantes en dos grupos, uno control (les inyectaban placebo) y otro en el que recibíaninyecciones semanales de alefacept durante 12 semanas. Después, descabasaban otras 12 semanas para volver a tratarse con 12 dosis más. En total, 12 meses de estudio.

Transcurrido este tiempo, los investigadores observaron que el uso de insulina (más episodios de hipoglucemia) en el grupo placebo fue mayor que entre los pacientes tratados con el fármaco biológico. Estos últimos, reza el artículo de ‘The Lancet’, “conservaban la capacidad para producir su propia insulina y tuvieron menos episodios de hipoglucemia (bajo nivel de azúcar en sangre)”.

Como explica el profesor Rigby, alefacept es el primer fármaco biológico dirigido evaluado en pacientes con diabetes tipo I capaz de debilitar significativamente las células T que atacan el páncreas sin inhibir otras células del sistema inmune que son importantes para la función pancreática. En definitiva, esta acción contra las células T no sólo es una estrategia útil para la psoriasis, podría serlo también para la diabetes tipo I.

Antes, asumen los autores del artículo, deben realizarse más investigaciones con alefacept, con un seguimiento mayor, y ensayos con otros medicamentos que actúen sobre las células T. Aunque este trabajo no es muy grande, “es un pequeño éxito que va abriendo paso a nuevas estrategias”, concluye en un editorial el doctor Kevan Herold, de la Universidad de Yale (EEUU).