Combate la depresión sin medicamentos

b9389a7963685d8c55cf4a790de58b36_int470_27Parece que existe una epidemia de infelicidad. La mayoría de las personas andan con problemas, estrés y preocupaciones. Muchas veces, dicho estrés repercute de forma visible y se manifiesta como enfermedad física. Pareciera mentira, pero muchas enfermedades son, efectivamente, causadas por el estrés. La respuesta de la comunidad médica es hasta cierto punto predecible: drogas sintéticas para combatir la infelicidad y depresión.

Este tipo de  drogas o “medicinas” están diseñadas para hacer que te sientas mejor, aliviar la ansiedad o para ayudar a dormir, y se encuentran entre los más vendidos cada año. Generan miles de millones de dólares para los laboratorios que las fabrican.

Desafortunadamente, estos medicamentos vienen con efectos secundarios importantes, tales como la disfunción sexual y el riesgo de suicidio. Lo que es peor, existen estudios que indican que el efecto terapéutico de dichos medicamentos es tan sólo ligeramente mayor al que brindan los placebos.

Un placebo puede ser inclusive una cápsula conteniendo solamente azúcar, y al paciente se le dice que es un poderoso antidepresivo, lo cual lo hace sentirse mejor de forma casi inmediata, y sin ninguno de los efectos secundarios de los antidepresivos.

Estos medicamentos antidepresivos  se supone que funcionan mediante la optimización del uso por parte del cerebro de un neurotransmisor llamado serotonina, conocida como la “sustancia del bienestar”. La serotonina es uno de varios productos químicos fabricados en el cerebro, que ayuda a controlar tu estado de ánimo.

A decir, verdad, este tipo de medicamentos antidepresivos han ayudado a muchísimas personas que de otra forma no hubieran podido salir del hoyo de la depresión. Si tú estás tomando medicamentos que te haya recetado tu médico especialista, no los suspendas. El, poco a poco, al ir viendo tu progreso, lo más seguro es que te aya disminuyendo las dosis.

Y he aquí lo que tú puedes hacer para mejorar los síntomas de tu depresión de forma natural:

Cómo combatir a la depresión sin medicamentos

Haz ejercicio regular. El ejercicio regular puede ser el más poderoso antidepresivo natural que existe, según se desprende de más de 100 estudios que han demostrado que el ejercicio ayuda a hacer más ligera la depresión, y lo que es más: algunos estudios han demostrado que el ejercicio es tan eficaz como los medicamentos y la psicoterapia. Los mejores ejercicios son el entrenamiento de fuerza (gimnasio) y algunos ejercicios aeróbicos moderados, como andar en bicicleta, nadar, y tomar clases de baile. El ejercicio reduce las hormonas del estrés como el cortisol, y aumenta los productos químicos cerebrales del bienestar, llamados endorfinas.

Revisa tu tiroides. La depresión puede ser una señal temprana de que tu tiroides tiene una baja actividad (hipotiroidismo),  porque la hormona segregada por la  tiroides parece ser esencial para convertir el precursor de la serotonina L-triptófano en serotonina.

Elimina el azúcar y la cafeína. En ensayos clínicos, una vez que los  eliminan el azúcar y la cafeína mejoran su depresión. Los investigadores creen que la razón es que se presenta una mejora en la conversión de triptófano a serotonina.

Examina tu dieta. Deja de consumir azúcar y alimentos industrializados, y considera llevar la dieta mediterránea, que es rica en frutas, verduras, granos y nueces. Un estudio de más de 10,000 personas encontró que los que consumían una dieta mediterránea tenían la mitad de probabilidades de desarrollar depresión que las personas que se encontraban en otras dietas.

Obtenén suficiente luz solar. La depresión es más común durante el invierno debido a la falta de luz solar. Un estudio publicado en la revista Archives of General Psychiatry encontró que la falta de luz solar inhibe la producción de serotonina. Si en tu país es invierno y no hay suficiente luz solar, considera tomar suplementos de Vitamina D. Si quieres leer más sobre la Vitamina D y los efectos benéficos de la luz solar en tu salud, haz clic en este enlace.

Enviado por Jorge Salas

Fuente: Revista Sabel Todd