La mentira “oficializada”. ¿Cuánto cuesta un medicamento?

Por Miguel Jara (@MiguelJaraBlog)

Hace unos años leí el libro La píldora de los 800 millones de dólares, del periodista Merrill Goozner. Sus más de 500 páginas están dedicadas a desmontar uno de los mitos preferidos por la gran industria farmacéutica; que los fármacos cuestan entre 800 y 1.000 millones de dólares producirlos.

La cifra no es baladí. Es clave para los laboratorios deshonestos a la hora de presionar a las autoridades político-sanitarias para conseguir que los medicamentos tengan elevados precios financiados por el sistema sanitario público. Es otra de las mentiras oficializadas por los lobbies farmasanitarios. Una estafa en crisis.

Ahora conocemos más datos que los aportados por Goozner, que ya es decir. Los aportan dos artículos. El primero Investigación y desarrollo de medicamentos: ¿qué obtenemos a cambio de todo ese dinero? (Gøtzsche PC. Developing a new drug costs less than $100m, not $900m. BMJ. 2013 Jan 22;346:f398. doi: 10.1136/bmj.f398.)

El segundo uno cuya conclusión es apabullante:

El desarrollo de un nuevo medicamento cuesta menos de 100 millones de dólares, no alrededor de 900 millones

El mito popular creado por la industria farmacéutica que desarrollar un nuevo medicamento cuesta de $ 1.000 millones (£ 630 M; € 750 M) permanece inmutable, a pesar que ha sido refutado en innumerables ocasiones. En respuesta a un artículo del British Medical Journal (BMJ), una de las más afamadas revistas médico-científicas con la que he tenido el gusto de colaborar, Stephen Whitehead, director ejecutivo de la Asociación de la Industria Farmacéutica Británica, dijo que el coste real era de 1.600 dólares.

Estas estimaciones son falsas y se basan en métodos con graves defectos, incluyendo una teoría contable discutible que ya apuntaba Goozner. Los conflictos de interés también bañan estas informaciones. Los datos se basan en la información confidencial proporcionada por la industria de medicamentos a asesores económicos en dos universidades, pagados por la misma industria para hacer el trabajo. En 2002, el coste real fue estimado en menos de 100 millones de dólares, repito.

Las compañías farmacéuticas gastan sólo el 1% de sus ingresos en investigación básica para descubrir nuevas moléculas, más de cuatro quintas partes de todos los fondos para la investigación básica para descubrir nuevos medicamentos y vacunas provienen de fondos públicos, es decir de los contribuyentes. Todos nosotros.

En la década de 1980, cuando los responsables de marketing se hicieron cargo de la industria farmacéutica, por delante de los científicos, se dispararon las ganancias y alcanzaron un 19% en 2011.

El precio no tiene nada que ver con lo que cuesta desarrollar medicamentos. El sistema de fijación de precios se basa en un cálculo banal -una especie de extorsión- que muchos, políticos están dispuestos a pagar.