Incentivos para
 probar medicamentos en México

Maribel R. Coronel

Atraer inversión para la investigación clínica —para probar en pacientes las terapias que están por salir a la venta— es una práctica a la que se abren cada vez más las economías emergentes.

México no se quiere quedar atrás: La Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), encabezada por Mikel Arrioca, acaba de alinear su esquema regulatorio para incentivar en el país la investigación médica buscando aprovechar la gran capacidad científica y de infraestructura hospitalaria, así como de pacientes, para recibir mayor número de protocolos. Y al mismo tiempo empuja incentivos a la innovación en la industria mexicana.

De hecho, con un simple cambio al artículo 170 del Reglamento de Insumos para la Salud (RIS) —donde para autorizar un nuevo fármaco en lugar de solicitar un certificado de comercialización en otro país ahora se pide un reporte clínico de investigación en población mexicana—, la Cofepris recibió el año pasado 20% más de solicitudes de estudios para probar medicamentos.

Era algo necesario desde hace rato pues ya habían notado que las inversiones para estudios clínicos se estaban yendo a otros mercados de Centro y Sudamérica, mientras el enorme potencial en México era desaprovechado.

Un anuncio que pronto hará Cofepris es el de la eficientización y recorte de la carga regulatoria para autorización de protocolos de investigación médica. La idea de Arriola es reducir a casi la mitad el número de trámites para estudios clínicos de nuevos medicamentos. Para ello, muchos de los procesos administrativos se harán vía electrónica. Para modificar por ejemplo el número de pacientes incluidos en el estudio, antes tenían que ir a Cofepris, presentar la solicitud y esperar una confirmación que tardaba de 15 a 20 días, hoy éste y otros trámites se harán desde la oficina por internet. Se cambiará de un proceso de papel a un proceso de notificaciones electrónicas.

Es importante para México, dice Mikel Arriola, aprovechar la gran infraestructura médica para hacer estudios clínicos: 15 centros de investigación de todas las disciplinas en el sector público, más un esquema de atención privada igualmente importante.

Para el titular de Cofepris, apostarle hoy a México va a generar muchos efectos tanto en la parte comercial como en la científica, pero sobretodo el beneficio está en mejores tratamientos para la población mexicana, que al final eso es lo que mueve a Cofepris: que el paciente tenga las mejores alternativas curativas.

Otro renglón que Mikel Arriola viene alineando en este sentido desde que llegó a Cofepris hace casi dos años, es la homologación institucional a nivel internacional para la entrada ágil de dispositivos médicos. Primero se habló de los provenientes de Estados Unidos y Canadá, y posteriormente se agregó Japón.

Ahora, esa apertura se extiende a otra veta importante, a moléculas nuevas provenientes de Europa, Estados Unidos, Canadá y Australia, lo que permite acceder a México lo último en tratamientos médicos que antes tardaban un promedio de 4 años en llegar. Es buena noticia para los pacientes que pueden acceder más rápido a opciones innovadoras pero también para la comunidad científica que conoce y trabaja con lo último en la investigación médica mundial.

Y es que Mikel Arriola está de acuerdo en que la innovación es también una gran fuente de ahorro —“no sólo los genéricos ahorran,” refiere—, pues al tener la última molécula para tratar un mal se reducen los tiempos de recuperación, se acortan los días de tratamiento, se eleva la calidad de vida y productividad del paciente, se promueve la competencia en esos tratamientos, desde luego bajan los precios, y también empiezan a correr los tiempos para la entrada del genérico a futuro.

Twitter: @maribelrcoronel