Mediante una ley, el Gobierno de Bolivia le “declara la guerra” a la venta callejera de medicamentos

LA PAZ,  Buscará controlar la presencia de fármacos y otros productos médicos en los puestos callejeros de todo el país. Afirman que esto aumenta la automedicación y sus secuelas en la salud pública. Para mejorar la fiscalización, se analiza aprobar una ley que regule el sector.

En las ciudades bolivianas, en especial en la capital La Paz, una de las postales más vistas es la presencia de puestos callejeros, que venden virtualmente todo lo que a uno se le ocurre. Desde comida o ropa hasta los productos menos pensados. Incluyendo medicamentos. Esta práctica, peligrosa de por si, se extienden a las almacenes y kioscos, lo que hace que las autoridades adviertan sobre los riesgos de la compra fuera de una farmacia. Por esto, diputados analizan una ley que mejore los controles sobre la venta callejera, una normativa que pronto tratará de aprobar el oficialismo local. Desde el gobierno dicen estar decididos a erradicar esta actividad.

En una entrevista con un diario de la ciudad de La Paz, el viceministro de Salud Martín Maturano recordó que las normativas “prohíben la venta de medicamentos en la calle y tiendas de barrio”. La ley fue aprobada hace años atrás. “Estas normas fueron hechas para evitar que las personas se automediquen y compren medicamentos caducados. Afortunadamente, eso se ha logrado controlar y en lugares como la Tablada (feria popular), ya no se observa esta irregularidad”, dijo.

Sin embargo, la autoridad advierte que aún las llamadas tiendas de barrio ofrecen entre los abarrotes, aspirinas, ungüentos y antigripales en sobres a la población. “Las normas van acompañadas del control que realizan las autoridades periódicamente. Me refiero a la Aduana Nacional, la Policía, el Ministerio de Salud, la Unidad de Medicamentos, la Fiscalía General del Estado, todas ellas conforman una comisión interinstitucional que trabajan en los nueve departamentos”, explicó.

Maturano lamentó que comerciantes aún vendan medicamentos de forma libre y sin control, aunque destacó que este es un cambio que debe realizarse progresivamente. “Las medicinas que deberían venderse en las tiendas de barrio tienen que ser las que no ocasionen efectos secundarios en las personas, como los antibióticos u otros, aunque en realidad todo medicamento debería ser adquirido en una farmacia, pero a veces la urgencia y la necesidad obliga a la gente a comprar en las tiendas”, señaló.

La comisión interinstitucional que controla la venta de medicamentos en las calles, también vigila que las farmacias distribuyan medicamentos auténticos, con la fecha de vencimiento en regla y que los dependientes lleven el uniforme adecuado, además de colocar en un lugar visible el título que los certifica como químico farmacéutico.

En 2011, el diputado del Movimiento Al Socialismo (MAS) y entonces miembro de la Comisión de Educación y Salud de la Cámara de Diputados, Edwin Tupa, propuso un proyecto legal, denominada Ley de Medicamentos. Esta nueva normativa pretende regular varios aspectos en el ámbito de la salud y sobre todo en el expendio de medicamentos.

“Ya hemos consensuado con los miembros de la Comisión y con el Ministerio de Salud, hay sólo tres artículos que necesitan debate para que lleguemos a un acuerdo completo.

El primer semestre de este año, queremos que se termine de aprobar en la Cámara Baja y pueda ser promulgada a fin de año”, indicó.

La norma pretende que las autoridades realicen un control más efectivo en la venta de medicamentos bajo receta. El legislador, químico farmacéutico de profesión, explicó que ningún medicamento debe ser vendido sin receta médica, excepto los llamados placebos. Tupa coincidió con Maturano en que el control de la venta de medicamentos en la calle debe ser consolidado periódicamente. “Hay que tomar en cuenta que las farmacias ofrecen al consumidor medicamentos, que no están expuestos al sol, ni al polvo, ni a los contantes cambios en el clima”, dijo.

Tupa explicó que la Ley de Medicamentos también regulará la venta de las mal llamadas “medicina natural” en las calles. Estos productos son elaborados de forma natural, a base de grasa de animales, yerbas y otros. No tienen productos químicos, sin embargo, los comerciantes los ofrecen como alternativas efectivas en contra de las mismas enfermedades que son tratadas con medicina científica. “Si los medicamentos naturales se pueden vender en la calle es porque a diferencia de la medicina científica, éstos no provocan efectos secundarios. Lo que se va regular y controlar es que la medicina natural ofrecida al público cumpla con las normas de higiene necesarias”, citó.