El Jurado: “El caso de las poderosas farmacéuticas”

Los invitados

Fernando Osuna Gómez es abogado con más de treinta años de experiencia y bufete propio en Sevilla. En su curricula cuenta con una demanda colectiva por el medicamento Agrial para paliar los sofocos de la menopausia. El medicamento fue retirado del mercado y ocasionó indemnizaciones millonarias en Estados Unidos, mientras que en España las multinacionales prefieren ir a juicio antes que acordar extrajudicialmente. (El caso se encuentra muy documentado en Internet( un final distinto al que tuvo la demanda presentada por el gobierno nigeriano contra Pfizer. En medio de la crisis médica por meningitis que sufrió el país africano en 1996, la farmacéutica organizó unos ensayos clínicos ilegales al lado del centro médico gestionado por Médicos sin Fronteras, y captaron a 200 niños bajo la promesa de que los curarían. El resultado fue que 11 niños murieron y muchos más sufrieron efectos secundarios muy graves como lesiones cerebrales. Al difundirse la noticia no quedó rastro de los trabajadores de Pfizer en el país. Trece años después de lo sucedido, en 2009, el gobierno nigeriano y la compañía llegaron a un acuerdo extrajudicial para indemnizar a las familias… sin responsabilidades penales. Su historia inspiró a John LeCarre la novela El Jardinero Fiel.

Visitador médico. Testigo protegido por razones laborales. Nuestro invitado cuenta con diez años de experiencia en una de las cuatro multinacionales más importantes del sector.

La imagen de visitadores trajeados a las puertas de hospitales y centros de salud es cotidiana. Su utilización para influir con viajes y regalos de todo tipo a los médicos parece quedar en el pasado tras la firma de un código ético por farmaindustria. Siguen siendo esenciales porque sus empresas organizan más del 80 por ciento de los cursos de formación, financian casi la totalidad de los congresos profesionales y son quienes poseen el mejor conocimiento sobre los médicos. Una encuesta referida al área de salud de Toledo, por ejemplo, revelaba hace unos meses que más del 98% de los médicos recibe a visitadores y casi el 78% lo hace a diario.

Confederación Española de visitadores médicos.

Josep Pamies. Desde su vivero de plantas medicinales en Lleida defiende la buena información sobre el tema, y actúa contra las malas prácticas del sector farmacéutico. Acaba de formar un grupo de influencia bajo la organización “dulce revolución” que ya cuenta con sección catalana y andaluza.

Documento sonoro. Doctora Teresa Forcades. En su condición de religiosa benedictina y especialista en salud pública, los jesuitas le encargaron un estudio del sector farmacéutico (se encuentra en otro documento de este caso). Los resultados fueron muy difundidos, al tiempo que se distinguía en 2005 por denunciar que la declaración de pandemia de gripe A por la Organización Mundial de la Salud era tan innecesaria como conveniente para la industria farmacéutica. El tiempo le daría la razón. Ha abierto su propio blog hace pocos meses.

Un par de cosas que leer

Las agencias del medicamento estatales o supraestatales, como la estadounidense o la europea, no realizan estudios independientes sobre los fármacos para los que los laboratorios solicitan licencia, se limitan a revisar la documentación presentada por los fabricantes. De esa manera no se hacen responsables legales de los errores que puedan cometerse. su intervención es puramente notarial.

Los medios de comunicación informan con frecuencia de las actuaciones de las grandes multinacionales respecto a efectos secundarios de sus medicamentos y sus consecuencias legales. Producto de la instrucción periodística de este caso son las dos recomendaciones siguientes:

Este reportaje de la revista DISCOVERY DSALUD nos informa de algunas acciones legales de moralidad dudosa, de bufetes españoles implicados en casos contra laboratorios, así como de la manera de responder de algunas grandes farmaceuticas,

Es un hecho el que la industria ha influido y logrado ampliar los parámetros de riesgo para catalogar de enfermedad, o de nuevos enfermos, a lo que no lo era anteriormente. Rebajando el “nivel sano” del colesterol en sangre, por poner un ejemplo, aumentarán los “enfermos” que precisarán sus medicamentos. el concepto es la creación de un modelo utópico de salud, equivalente al modelo artístico aspirante a la perfección de Leonardo y su Hombre de Vitrubio. Incluso se ha acuñado el concepto disease mongering (promoción ó patrocinio de enfermedades), proceso de “tratar de convencer a gente sana de que está enferma, y a gente levemente enferma, de que está muy enferma”.

Conviene saber

La doctora y religiosa benedictina Teresa Forcades i Vila, escribió un trabajo de algo más de cuarenta páginas con abundantes notas de documentación, llamado “LOS CRÍMENES DE LAS GRANDES COMPAÑÍAS FARMACÉUTICAS”, a raíz de la alarma provocada por la cepa de virus de la gripe conocida como gripe A. Lo relacionado a continuación procede de dicho informe.

-El incremento de poder político y económico de las grandes compañías farmacéuticas se inició con la ley de extensión de patentes (Ley Hatch-Waxman) que la mayoría republicana de la era Reagan aprobó en 1984, y se consolidó con la creación de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 1994, destinada a asegurar que la globalización no atentara contra los intereses del gran capital. El resultado fue que al comenzar el nuevo siglo el 60% de las patentes de medicamentos eran de EEUU, versus el 20% de la Unión Europea.

-Pfizer es hoy la mayor compañía farmacéutica del mundo, y uno de los principales agentes económicos en EEUU. En la primera década del siglo XXI sus ventas giraban alrededor de los cincuenta BILLONES de dólares anuales.

-El lobby de las compañías farmacéuticas de EEUU (la PhRMA) contaba en el año 2002 con 675 lobbysters en Washington, más promotores de los intereses de las compañías farmacéuticas que congresistas, superando ya en mucho el de cualquier otro grupo de presión.

-Blockbuster” es el nombre con que se conoce en el argot de las farmacéuticas un medicamento con un volumen de ventas anual superior a los mil millones de dólares (o de euros).

-Entre 2000 y 2003, casi la totalidad de las grandes compañías farmacéuticas pasaron por los tribunales de EEUU, acusadas de prácticas fraudulentas.

-La continua búsqueda de la biagra rosa para mujeres, llevó a la industria farmacéutica a crear, en los años noventa, la enfermedad bautizada como “Disfunción sexual femenina”, para cuya detección bastaba con que la mujer consultada no hubiera experimentado ningún deseo sexual durante dos meses o más en un año.

-Médicos sin Fronteras denuncia permanentemente a farmacéuticas que se niegan a vender en países donde no se les asegura el beneficio esperado, al tiempo que protegen sus patentes para evitar que otros laboratorios produzcan el fármaco genérico. La administración Clinton amenazó con sanciones insostenibles a Sudáfrica si se ponía a producir sus propios medicamentos contra el SIDA.

-Los medicamentos inútiles se conocen en el argot farmacéutico con el nombre de “medicamentos yo también” (me-too drugs). Estos medicamentos se diseñan CON UN CAMBIO TAN LEVE EN UNA FÓRMULA ANTERIOR cuya patente está a punto de expirar, que sus propiedades terapéuticas son esencialmente las mismas que las del medicamento A SUSTITUIR pero, dado que se aprueban como si fueran medicamentos nuevos, la compañía farmacéutica que los fabrica tiene derecho a explotarlos en régimen de monopolio protegido por el derecho de patente durante unos cuantos años. El éxito de los medicamentos inútiles se explica únicamente por el poder del marketing sobre los médicos y los pacientes

-Uno de cada diez franceses hospitalizados en su sistema de medicina pública cada año, lo hace por efectos indeseables de un medicamento. De estas personas, una tercera parte se encuentran en estado grave y 18.000 mueren cada año. en Inglaterra el porcentaje es de uno de cada cinco hospitalizados.

-El 90% de los recursos sanitarios son dedicados a investigar las enfermedades que afectan al 10% de los enfermos (los del Primer Mundo), y sólo un 10% de los recursos se dedican a investigar las enfermedades que afectan al 90% de los enfermos.

-Los autores de un informe de Médicos Sin Fronteras, en colaboración con la Escuela de Salud Pública de Harvard, enviaron un cuestionario a las 20 compañías farmacéuticas más importantes del mundo solicitándoles información sobre sus programas de investigación. Sólo 11 empresas respondieron; entre ellas, 6 de las 10 más importantes.

-Las enfermedades más estudiadas no son las enfermedades más graves que afectan a la humanidad. Según el informe de MSF, en 2001 la mayor parte de los esfuerzos financieros e intelectuales de la investigación sanitaria de todo el mundo fueron destinados a investigar la impotencia, la obesidad y el insomnio.

-Para poder comercializar un medicamento nuevo basta con demostrar que es mejor tomarlo que no seguir tratamiento alguno. Así, los estudios clínicos no se llevan a cabo comparando la eficacia del nuevo medicamento con alguno de los antiguos, sino comparándola con la del “placebo” (una pastilla de azúcar).

-Ningún país en el mundo cuenta con un organismo independiente que analice la eficacia y la seguridad de los medicamentos. Las agencias reguladoras evalúan los datos que les ofrecen las compañías farmacéuticas, pero no llevan a cabo ningún estudio propio. Las compañías farmacéuticas fabrican los medicamentos, los evalúan y los comercializan tras cumplir con la documentación exigida por las administraciones.

Seis acusaciones principales contra el sistema de patentes

En plena polémica sobre la obligatoriedad impuesta a los países pobres de respetar las patentes de los antirretrovirales a costa de la vida de sus ciudadanos, la Oficina Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) -que forma parte de la ONU- elaboró un documento a favor de las compañías farmacéuticas en el que tachaban de “mitos” y se refutaban las seis acusaciones principales contra el sistema de patentes.

El documento “Los crímenes de las grandes compañías farmacéuticas” reproduce en versión resumida la formulación que hizo la OMPI de tales “mitos” y algunos de los comentarios que hace sobre ello Philippe Pignarre, el único gran directivo de farmacéutica “pasado al otro lado” y que convirtió en best-seller mundial su obra El gran secreto de la industria farmacéutica. Barcelona: Gedisa, 2005 (original francés de 2003)

1. Las dificultades de acceso a la atención sanitaria y de disponibilidad de medicamentos esenciales son consecuencia del sistema de patentes.

• Si ello es un mito, ¿por qué los países que no respetaron el sistema de patentes (como India) han podido actuar mucho mejor contra el SIDA que los países que, por las buenas o por las malas, tuvieron que aceptarlos?

2. El coste elevado de los medicamentos es principalmente una consecuencia del sistema de patentes que permite que los industriales fijen precios artificialmente elevados.

• Si ello es un mito, ¿por qué el fluconazol, un medicamento utilizado en enfermos de SIDA, tiene un precio de mercado que varía entre 14 y 25 euros en los países donde Pfizer ha mantenido su monopolio y de sólo 0,75 euros en los países donde existen genéricos? ¿Por qué la compañía india de genéricos Cipla propone a MSF un coste anual de la triterapia antisida de 350 euros por paciente contra los 10.400 euros exigidos por los laboratorios occidentales?

3. El sistema de patentes favorece los intereses de los industriales a expensas del bien común.

• En la práctica existe contradicción entre los intereses de los industriales y el bien común. El mercado en general – muy particularmente el mercado de los medicamentos- no es libre; está sometido a regulación en todos los países. Actualmente, esta regulación favorece a los industriales. Como recomienda el comité de expertos del Parlamento inglés, deberían modificarse las normas en favor de la salud pública.

4. El sistema de patentes imposibilita una auténtica competencia.

• Eso nadie lo dice. Sí permite la competencia, pero conforme a unas reglas que no favorecen el bien común.

5. El sistema de patentes es singularmente injusto con los países subdesarrollados, que deben dar respuesta a situaciones sociales y económicas muy complejas y deberían estar exentos de las obligaciones ligadas a la propiedad intelectual internacional, especialmente en el caso de ciertos medicamentos.

• Ello no sólo no es un mito sino que se trata de una urgencia sanitaria de primera magnitud. Debe instaurarse un forum internacional en el que EEUU no posea derecho de veto.

6. Los tratados internacionales sobre la protección mediante patentes impiden el ejercicio del derecho humano fundamental a disponer de los medicamentos que pueden salvar la vida.

• Hay casos en que esto es cierto. Es preciso un nuevo sistema de patentes.

• El abuso del actual sistema de explotación de patentes no afecta sólo a los países del Tercer Mundo. En los países ricos, cada vez hay más gente que tiene dificultades para pagar el precio de los tratamientos prescritos. Estas personas tienen que hacer equilibrios entre las facturas de alimentación o de calefacción y las de los medicamentos. Para reducir gastos, hay quien toma sus medicamentos día sí día no, y quien los comparte con otros miembros de la familia.

• En EEUU no es raro que el precio de tomar un medicamento durante un año sea de 1.500 dólares. Las personas de más de 65 años toman en este país (y cada vez más también en el nuestro) una media de 6 medicamentos. Ello representa un gasto de 9.000 dólares al año.