Cubanos con reportes de reacciones adversas por antibióticos

Por: José A. de la Osa

foto: Jorge luis gonzálezCuba muestra una elevada tasa de reacciones adversas por medicamentos, con más de 600 asociaciones farmacorreacción por millón de habitantes, y son los antimicrobianos el primer grupo farmacológico relacionado con ellas, entre los que se destacan las Penicilinas (rapilenta y cristalina), el Cotrimoxazol y la Ciprofloxacina.

Aparecen como las más frecuentes la fiebre, náuseas y vómitos; las alérgicas: hinchazón de la cara, picazón, erupciones en la piel y, en casos severos, dificultad para respirar; la sensibilidad a la luz solar, pérdida de apetito, diarreas y colitis, visión borrosa y alteración del sistema nervioso.

Asimismo se origina una “miscelánea de manifestaciones”, igualmente asociadas al uso de determinados antimicrobianos, como hiperpigmentación, decoloración de las uñas, pérdida del cabello, sabor metálico, tendinitis o ruptura de tendón, glositis, estomatitis, úlceras orales, dolores articulares, entre otras.

La doctora Ismary Alfonso Orta, especialista en Farmacología, alerta que ante la aparición de algunas de esas expresiones clínicas debe consultarse de inmediato al médico, y precisa que cuando un paciente posee una historia de alergia a algún antimicrobiano, tiene el deber de comunicarlo sin falta al facultativo que lo atiende.

Como se aprecia, no resulta de ningún modo beneficioso el abuso de los antimicrobianos, y solo se deben tomar por estricta indicación médica.

La doctora Alfonso Orta, quien se desempeña en la Dirección Nacional de Medicamentos y Tecnologías Médicas del Ministerio de Salud Pública, en La Habana, refiere que la administración conjunta de algunos de estos antibióticos con alimentos puede disminuir la absorción y en ocasiones inactivarlos, con la consiguiente disminución o pérdida del efecto farmacológico. Subraya que en el caso particular del consumo de tabaco, alcohol y otras sustancias de abuso que modifican las condiciones del paciente, se favorece la aparición de las interacciones.

De igual manera, las reacciones adversas a los antimicrobianos pueden potenciarse cuando se asocian a otros medicamentos o coexisten factores de riesgo en los enfermos. Además, su empleo de manera irracional encarece los servicios de salud y eleva la posibilidad de aparición de microorganismos resistentes a estas terapéuticas.

El tema que nos ocupa constituye un verdadero problema mundial que suscita la atención de médicos y autoridades sanitarias, aunque frecuentemente pasa inadvertido para gran parte de la población. Por ello, la Organización Mundial de la Salud advierte que el uso racional de los antimicrobianos consiste en asegurar que “los pacientes reciban la medicación correcta para sus necesidades clínicas, en la dosis individual requerida, por un periodo adecuado y al más bajo costo para ellos y su comunidad”.