Medicamentos en Colombia, impagables

Editorial-LaTarde.com

El Gobierno anunció que logró que el Conpes aprobara una nueva política farmacéutica que busca mejorar el acceso, uso y costo de los medicamentos.

El precio que por ellos hoy deben pagar los colombianos es muy alto y supera en costos a países vecinos como Ecuador, Panamá y Venezuela. ¿Cuál es la causa?

Los entendidos manifiestan que hay una inmensa distorsión en los precios al consumidor de los medicamentos, como consecuencia de un error letal que hace varios años cometió el Gobierno: por la vía de la desregularización se liberaron sus precios y, simultáneamente, se puso en marcha su recobro para los que están por fuera del POS. ¿Cuánto dinero de impuestos ha tenido que pagar por esto el Sistema Nacional de Salud en los últimos años? Baste pensar que al año tal cifra supera los 2,5 millardos de pesos.

¿Dónde está la raíz de la distorsión? El Gobierno espera que con la aplicación del documento Conpes esta cese. Distinta es la posición de una seria entidad gremial del sector salud: la Federación Médica Colombiana, que considera que dicho documento es bastante general y no es claro cómo se aplicará, por lo que desconfía que las medidas que contiene sean eficaces.

Queda el país a la expectativa, pues hoy el costo de los medicamentos es inalcanzable para el bolsillo de los colombianos. Piénsese que una de las principales causas de muerte en Colombia son las enfermedades cardíacas y los medicamentos para evitar que quien sufra de una cardiopatía tenga un fatal desenlace está fuera del alcance de nuestros compatriotas; hay medicamentos de diario consumo que cuestan al público cerca del 60% del salario mínimo mensual vigente, siendo un 365% más alto al que por él pagan los venezolanos, para citar un ejemplo.

Similar cosa pasa con medicamentos básicos para controlar la presión arterial, el ácido úrico, las alergias, etc. En todos ellos los ciudadanos deben pagar un precio un 150% o un 200% más alto que el que cancelan ecuatorianos, panameños y venezolanos.

Ojalá el documento Conpes sea eficaz en el control de la distorsión y si no logra su cometido, urge aplicar otras medidas.