Medicamentazo y chamanes en lugar de pacientes

Por Joan Carles March Cerdà.

La exclusión por parte del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad de más de 400 fármacos de la lista de medicamentos financiados públicamente (desde antiácidos hasta antitusígenos o antivirales), que pretende ahorrar 440 millones de euros, constituye un motivo de reflexión ya que, al mismo tiempo, podría provocar el fenómeno conocido como “efecto desplazamiento”, que consiste en que el consumo de fármacos desfinanciados se desplaza a otros productos financiados pero más caros (la desfinanciación la codeína podría provocar la prescripción de fármacos con codeína y paracetamol más caros y que no necesita realmente pero que no salen de la lista).

ANTERIORES RECORTES EN MEDICAMENTOS

Año 1993 con el Gobierno de Felipe González y Año 1998 con el Gobierno de José María Aznar no obtuvieron el ahorro esperado, ya que la medida que aspiraba a economizar 16.000 millones de euros con al desfinanciar más de 800 medicamentos, consiguió aumentar el gasto farmacéutico.

La aplicación de estas llamadas «listas negativas» supuso la eliminación de la prestación farmacéutica de un 29% de los medicamentos de marca comercializados, no obstante, éstas tuvieron un limitado impacto en la reducción del gasto farmacéutico y su efecto fue transitorio, ya que el crecimiento del gasto farmacéutico no está provocado únicamente por el número de medicamentos financiados públicamente y su precio, sino también por la prescripción y utilización inadecuada que se hace de los mismos.

Desmenuzando la lista de medicamentos desfinanciados

A partir del Proyecto de Resolución de de junio de 2012, de la Dirección General de Cartera Básica de Servicios del Sistema Nacional de Salud y Farmacia, por la que se procede a la actualización de la lista de medicamentos que quedan excluidos de la prestación farmacéutica en el Sistema Nacional de Salud, algunos compañeros han analizado y valorado dicha lista: .Según Vicente Baos @vbaosv, lista llena de incongruencias que en su presentación, por parte de la ministra, mezcló conceptos erróneos como: “síntomas menores” “medicamentos de baja utilidad terapéutica” “se pueden sustituir por productos naturales” etc.

Ermengol Sempere, médico de familia, especifica las razones a favor y en contra de la desfinanciación o no de cada medicamento. Hay medicamentos que nunca deberían haber estado financiados y otros que su desfinanciación es un grave error. Unos que hace ya muchos años debería de haberlos excluido por simple criterio de eficiencia y su dudosa eficacia, como por ejemplo los venotónicos,. Otros medicamentos, como es el caso de los laxantes formadores de masa o la codeína para la tos seca, son de probada eficacia, y suelen ser los fármacos de primera elección en sus respectivos procesos. Su financiación pública puede estar favoreciendo que los pacientes acudan, quizás en ocasiones innecesariamente, a la consulta, cuando podrían tratarse por su cuenta o solicitando asesoramiento en la farmacia.

Otras valoraciones: Tratamientos del exceso de secreción gástrica.  merecería la pena su exclusión. Tratamientos del estreñimiento como Laxantes generadores de volumen. Se deberían seguir financiando, al menos en los ancianos. Laxantes osmóticos.no debería ser financiados con receta. Sobre los  Antagonistas de opiáceos (receptor opiáceo periférico), su uso supone un cierto avance terapéutico, pues según evaluación del CADIME, la Propuesta: mantener la financiación. (en el enlace se pueden leer más)

DESDE UN PUNTO DE VISTA DE UN PEDIATRA @jmartinezal :

Se elimanarán de financiación todos aquellos medicamentos de baja utilidad terapéutica que no dan sino problemas, sin ningún uso razonable. Mucolíticos, expectorantes, antitusivos, fluidificantes y toda una batería de jarabes y potingues que como única función tienen estropear el estómago de los peques.

En el caso de las leches hidrolizadas, leches especiales para niños con alergias e intolerancias a la leche de vaca. Es verdad que son muy caras, pero no hay por qué ponerlas a coste cero; póngase al mismo precio que la leche “normal” de la misma marca, que a la familia no le suponga coste extra la enfermedad de su hijo.

Medicamentos de utilidad más que dudosa que tienen una financiación superior (punto negro) y que si se pusieran a financiación normal simplemente desaparecerían, como los antagonistas de receptores de leucotrienos o algunas terapias de desensibilización a alergias con poco fundamento y evidencia.

Y en otro blog contaba: 

He repasado la lista y todos o casi todos eran catalogados como ineficaces y no creo haberlos recetado en los últimos 10 años.

Y pone un PERO: Se vuelven a quedar a medias, no son medidas de ahorro reales, son medicamentos baratos que van a ser sustituidos por otros más caros. Quitan mi antiácido de 60 pastillas a 3,95€, me duraba para… pongamos 40 comilonas y 20 partidos con cervezas, ahora seré diagnosticado de gastritis y me recomendarán tomar esomeprazol de 20mg diario a un coste de 12.57 € al mes, tendré que tomar una medicación crónica que me hará sentir peor, porque ahora soy un enfermo de gastritis crónica.

Se quitan medicamentos obsoletos y desfasados de poco uso, y se siguen financiado marcas de fantasía, productos que no han demostrado ninguna utilidad superior a lo que ya había y a un coste muy superior año a año. Es como los anuncios de detergente que todos los años son nueva formula mejorada, para seguir lavando la ropa igual.

EL VALOR DEL MEDICAMENTO

El valor de un medicamento  procede de su capacidad para mejorar la salud, no sólo de su contribución a la reducción o incremento de los costes de la atención sanitaria. El crecimiento del gasto sanitario y farmacéutico es perfectamente compatible con una reducción del precio sólo si aporta valor añadido. Y es una falacia considerar el gasto sanitario destinado a medicamentos en nuestro país como demasiado elevado ya que el gasto farmacéutico público per cápita en nuestro país está un 9,4 por ciento por debajo de la media de gasto de los países de la Eurozona, siendo el gasto similar al de Alemania y menos que el de Francia, aunque mayor que Reino Unido, Holanda o Suiza. De hecho, los datos de la OCDE muestran cómo en general los países que más destinan de su PIB a Sanidad gastan menos en Farmacia. El coste de oportunidad de los medicamentos debe tener en cuenta los beneficios aportados así como también los problemas relacionados con los tratamientos farmacológicos.

 La clave está en la prescripción adecuada  como diría @geniscarrasco

El grado de adecuación de la prescripción es el elemento más importante para optimizar el gasto farmacéutico, ya que encontramos estudios donde el tratamiento antibiótico se da al 40% de los pacientes que no lo precisaban.

Muchos expertos creen que en lugar de hacerlo en virtud de precio, debería hacerse por grupos terapéuticos; y en lugar de hablar de “medicamentos de bajo valor terapéutico”, debería hablarse de “medicamentos excluidos tras la evaluación coste-beneficio”. La explicación es clara: si a un paciente le dicen que un fármaco es excluido de la financiación por su escasa aportación terapéutica, rechazará pagarlo de su bolsillo, no porque tenga que abonarlo sino porque querrá que le receten el fármaco “de alto valor terapéutico”.

Y Dialogar con los pacientes antes de decretar

Es importante valorar las consecuencias de estas decisiones en la salud de las personas, especialmente de las más vulnerables y también que se valore también la posibilidad de ese efecto sustitución o desplazamiento que ya ha ocurrido en otras ocasiones con medidas similares. Los fármacos que no han demostrado eficacia no solo deben desfinanciarse sino deben retirarse de la venta al público.

Pero recortar en medicamentos sin tener en cuenta el papel de los expertos y de los pacientes, no parece la mejor estrategia para racionalizar el gasto farmacéutico en nuestro país. Y menos si se tiene incontinencia Verbal como Ana Mato.

Las desafortunadas declaraciones de la ministra Ana Mato, donde dice que quitarán medicamentos para sustituirlos por bebedizos chamánicos.

Por eso, @jmartinezal dice : No recuerdo en la última década ningún medicamento realmente novedoso y que aporte nada nuevo a la farmacopea existente. (DIRIGIÉNDOSE A LA MINISTRA) Si quiere quitar medicamentos inútiles, quítense, sea valiente, le podemos echar una mano a quitar alguno más, pero no los sustituya por nada; si no valen se quitan, pero no enturbie una acción que podía ser buena y deseada por los médicos, con una metedura de pata como financiar terapias alternativas. Pregúntenos, en atención primaria sabemos mucho de medicamentos, podemos ayudar.