La agencia del medicamento de EE UU espió a sus científicos ‘rebeldes’

Los expertos denunciaron controles laxos en la autorización de aparatos para mamografías y colonoscopias

/Washington

La Agencia del Medicamento estadounidense (Food and Drug Administration, FDA),  dependiente del Gobierno, espió desde 2010 las comunicaciones profesionales y personales de un grupo de científicos que trabajaban para ella, llegando a elaborar una lista de 21 enemigos, en la que incluyó también a periodistas, investigadores independientes y miembros del Congreso, a los que acusaba de difundir información difamatoria sobre ella. Esos científicos comenzaron a ser investigados simplemente porque acusaron a los responsables de esa agencia, conocida como FDA, de haber pasado por alto una serie de errores en las pruebas técnicas de unos prototipos de dispositivos para realizar mamografías y colonoscopias que podrían exponer a los pacientes a niveles de radiación peligrosos para su salud.

La FDA empleó software de espionaje en los ordenadores de sus científicos, y a través de ellos interceptó las comunicaciones de éstos con periodistas, políticos y otros investigadores independientes. En total, recabó 80.000 páginas de documentos, que clasificó al modo de una lista de nombres de empleados y agentes externos considerados subversivos. Esos programas de espionaje pueden dejar un rastro en las computadoras en las que están instalados. Los científicos descubrieron ese rastro el año pasado, y al saber que estaban siendo investigados, interpusieron una demanda, el pasado mes de septiembre. El diario The Washington Post fue el primero en informar de sus quejas, en enero.

Hasta hoy, sin embargo, no se supo el alcance de la gran operación de espionaje de la FDA en contra de los científicos a los que consideraba rebeldes. Tampoco se sabía de la torpeza con la que había gestionado unos archivos que en teoría deberían haber sido secretos. Uno de los científicos espiados buscó recientemente su nombre en Google, ya que quería saber si sus problemas con la agencia figuraban en Internet y podían dañar su reputación. Con una sencilla búsqueda, se encontró con que una subcontrata de la FDA había publicado por error esas 80.000 páginas en un sitio web, como si fuera documentos oficiales. Allí se encontraban todas las comunicaciones profesionales y personales, de aquellos designados como enemigos.

Fue el diario The New York Times quien reveló en su edición del domingo la existencia de esa base de datos de espionaje en Internet, que este fin de semana clausuró el Gobierno norteamericano ante las quejas de los afectados. En esos documentos queda reflejada la desesperación de los científicos, que llegaron a quejarse de el ninguneo al que le sometían sus supervisores enviando cartas a destacados miembros del Congreso y al propio presidente de la nación, Barack Obama. Ese tipo de control a los empleados y sus comunicaciones es común en agencias de inteligencia como la CIA, pero no en una agencia cuya misión es regular sobre alimentos, cosméticos, medicamentos, dispositivos médicos y productos relacionados con el tabaco.