Penurias de la Grecia del ajuste: hospitales colmados y sin remedios

Por Juan Carlos Algañaraz

La gente no tiene dinero para atenderse ni para comprar medicinas que se han encarecido y escasean. Es común que tampoco tengan plata para pagar el bus que los lleve al médico. Con esta realidad, el país vota mañana en una cita clave.

ATENAS. ENVIADO ESPECIAL – 16/06/12

Un hombre extremadamente delgado, mal vestido, con un rostro temeroso de piel oscura, se acerca al enorme predio del Hospital Sotiria, uno de los más grandes de la capital griega. Habla brevemente en la entrada y después, en Urgencias, queda en manos de los médicos. “No está en la Seguridad Social y por cualquier otra enfermedad lo habrían mandado de vuelta. Pero padece de una tuberculosis avanzada y es obligatorio atenderlo”, dice a Clarín la doctora Meropi Mandeu.

El hospital reúne 800 pacientes distribuidos en una zona muy arbolada, cruzada por numerosas rutas internas donde se despliegan más de veinte edificios. Estamos ante uno de ellos donde se atienden a pacientes infecciosos. “ La situación es terrible . Muchas personas que vienen a pedir atención en Emergencias no están protegidos por la Seguridad Social. Numerosos griegos desocupados e inmigrantes de Pakistán, India, Bangladesh…. Tendrían que pagar por la atención, salvo los tuberculosos, para quienes es gratuita”.

Los costos son prohibitivos. “Tengo como paciente a una joven griega desocupada con una enfermedad infecciosa que debe atenderse. Pero el precio es de 80 euros.

¡Yo no tengo ochenta euros!” , me dijo desesperada.

“Otro problema grave son los niños. Los que no tienen la protección de la Seguridad Social no pueden vacunarse, griegos e inmigrantes”, añade. Es una bomba de tiempo. Tantas personas y chicos sin atención ni vacunas pueden desencadenar una epidemia en una ciudad enorme como Atenas.

Un médico nos informó después que en la capital griega son necesarias doscientas ambulancias por lo menos. Hay sólo 60, algunas envejecidas o semi averiadas.

“Esta situación es parte de la catástrofe que destruye a la clase media. Los pobres están completamente dejados de lado. Nosotros somos el problema ahora. Yo no se si mañana tendré medicinas para mis pacientes, si tendré cirugía para ellos, si me alcanzará el dinero para pagar los impuestos, el mantenimiento de la casa y los niños. No se si tendré trabajo mañana.” El tema de la falta de remedios se agrava cada vez más. No hay penicilina y se receta otro producto mucho más caro.

“La gente está abandonada a su suerte”.

Aquí, y en muchos otros hospitales, los médicos y enfermeras hacen maravillas para sacar adelante a los pacientes. Tuvimos que viajar hacia el Puerto del Pireo, para llegar antes a la vecina zona de Parama. La Clínica de Médicos del Mundo atiende a unos 80 pacientes por día. “Artemis”, la coordinadora clínica, explica que los enfermos son griegos. Tienen otra policlínica para tratar a los inmigrantes. “La gran mayoría son desocupados que antes trabajaban en el puerto. El 70% de los vecinos de Perama no tiene ni trabajo ni seguro social. Para hacerse atender en un hospital hay que pagar un ticket, para ver a un especialista otro y otro para análisis, radiografía, etc”. “El hospital más cercano está en Pireo. No es lejos y se puede ir en autobús. Tenemos el problema de que mucha gente no tiene 1,40 euros para el bus. ¿Si muchos no tienen para comer cómo pueden afrontar un tratamiento o comprar remedios?”.

Cuando nos marchamos hacia el Pireo vemos a varias familias haciendo fila para recibir alimentos. “No tenemos nada más”, nos dice un chica que lleva todo un despliegue de pins y pegatinas de Syriza, la alternativa de izquierda más avanzada.

Nos acercamos a una oficina donde la Seguridad Social atiende a quienes deben adquirir medicinas muy costosas. Es un local pequeño, próximo a plaza Omonia. La gente se amontona en sillas y la fila sale a la calle. “Yo he venido a recoger medicinas para mi madre que padece de Alzheimer”, nos dice un hombre maduro y ansioso. “Me ayudan a comprarlos pero cada vez que vengo están más caros. Como jubilado gano una miseria. Pronto no podré pagar ni con la ayuda”. En el acto de Syriza en Omonia charlamos con un médico del sistema de salud que pide que lo llamemos “Christos”. “ Está viniendo más gente que antes a los hospitales pero en peor estado porque se dejan estar por miedo a lo que tengan que pagar. La actitud de la gente es beligerante, a veces tienen que esperar hasta 6 horas aunque sea una emergencia. En los hospitales faltan las cosas más simples. Las alternativas son tres veces más caras y ni siquiera son tan buenas como el original. Tengo 32 años y me pagan 800 euros –dice–. Sólo en nafta gasto 300. El costo de vida es carísimo y nadie sabe si no te despedirán mañana. Es muy humillante”.

Clarin.com/ Mundo