Salud y soberanía: la unidad americana debe fortalecer los sistemas sanitarios públicos

BUENOS AIRES, junio 6: La unidad de los gobiernos de la región debe expresarse en materia de salud. El encuentro de la semana próxima preparatorio para la cumbre social del MERCOSUR parece un buen primer paso. La UNASUR y su proyecto para producir medicamentos esenciales va por ese camino. “Todos los gobiernos deberíamos impulsar que los Estados tengan sus industrias de salud”, graficó Evo Morales ante la OEA.

En aquella memorable “Cumbre de los Pueblos” de 2005 (que inmortalizó Hugo Chávez y su rechazo al ALCA), los países de la región sellaron un pacto tácito para emprender un camino de entendimiento, que busca mejorar las decisiones soberanas en materia política y económica. A esta altura, con instrumentos como el UNASUR a la cabeza, los logros son bastante notables, e incluyen un crecimiento que se contrapone a la crisis europea. Este avance, a 7 años de aquel encuentro en Mar del Plata, no tiene todavía su correlato en materia de salud. La interacción de los países en materia sanitaria no es una constante. Pero este año comenzó con algunos pasos adelante, que esperanzan a autoridades y especialistas sobre la idea de lograr “la soberanía sanitaria”. Este avance podría consolidarse en la próxima reunión del MERCOSUR social.

Como ya anunció MIRADA PROFESIONAL, el viernes 15 comenzarán las Jornadas Preparatorias para la Cumbre Social del MERCOSUR, que elaborará un documento para ser analizado en al cumbre social de la entidad. Bajo el lema “salud en la Patria Grande”, especialistas de todo el continente te reunirán para debatir sobre la soberanía sanitaria de los países, una iniciativa inédita que hará eje en la participación, la soberanía y la salud pública en la región. “La salud es el producto de una construcción colectiva de carácter político-social. Las políticas de salud pública inclusivas son inherentes a los estados democráticos populares y participativos”, destacó la organización.

Jornadas como estas afirman la necesidad de pensar la salud -incluyendo las políticas sobre medicamentos -como un conjunto integral. Así lo entienden los países miembros de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), que crearon una comisión formada por los ministros de Salud, y ya estrenaron posturas en común en la pasada Asamblea Anual de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Allí, impulsaron un proceso para favorecer la investigación y producción de medicamentos contra enfermedades olvidadas que afectan especialmente a los pobres del mundo.

Este es el mejor ejemplo de cómo los países pueden interactuar para lograr mejoras sanitarias sin necesidad de caer en los programas tradicionales, muchas veces sospechados de ser parte de la lógica imperante. Así, la OMS resolvió “promover el debate sobre mecanismos multilaterales para asegurar el acceso de esas poblaciones a los fármacos fundamentales”.

Los 12 países de América del Sur debieron vencer la férrea oposición hasta último momento de Estados Unidos, la Unión Europea, Japón, Suiza y otros países del Norte, lo que muestra que el camino de la soberanía sanitaria no es sencillo ni contará con el apoyo de los países poderosos.

En este camino, en una reciente discurso, el presidente de Bolivia Evo Morales ,marcó el camino en materia de fármacos: “todos los gobiernos deberíamos impulsar que los Estados tengan sus industrias de salud, industrias de medicamentos por tanto sería una gran solución para nuestros pueblos”.Aludiendo a las grandes industrias que existen en el sector, Morales indicó que los monopolios “imposibilitan que los servicios de salud estén al alcance de los más necesitados”.

Al respecto, aseguró que este trabajo y la meta debe ser la industrialización de medicamentos.

Además, los países de la región podrían ver como otras naciones tomaron iniciativas conjuntas en materia de salud, y así beneficiaron a sus poblaciones. La mejor muestra de esto es la iniciativa de los países integrantes de la Alternativa Bolivariana para América Latina y El Caribe (ALBA), quienes anunciaron que organizarán su propio sistema de distribución de medicamentos para los programas de salud.

“Será una respuesta para los programas de salud de los países miembros del Alba, medicamentos a un costo accesible y mecanizar el consumo y la distribución de los mismo”, señaló Rafael Pérez, ministro de Salud cubano, al anunciar la medida. El objetivo es que los países del ALBA, que está integrado por la propia Cuba, Nicaragua, Venezuela y Bolivia, es conformen empresas nacionales importadoras, distribuidoras y de comercialización, que pueda suministrar remedios para revertir los cuadros de salud más fuertes, explicó.

Como en Mar del Plata los pueblos sepultaron el ALCA norteamericano, es hora de tomar una iniciativa respecto a la salud, los medicamentos y el sistema público. Independientes de los poderes económicos, pueden ser una solución para miles de humildes de la región. Un paso hacia la verdadera soberanía sanitaria.

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